Cuerpo de Trabajo
¿Tú cuántas horas trabajas? ¿Cuánto tiempo pasas fuera de tu casa? ¿Y de tu ciudad? ¿Cuánto cobras? ¿Cuánto crees que deberías cobrar? ¿Te sientes solx? ¿Crees que algunas veces ejercen poder sobre ti? ¿Crees que algunas veces ejerces poder sobre otrxs? ¿Tu trabajo te permite imaginar o llevar acabo una crianza? ¿Otros cuidados a otrxs? ¿Crees que haces más de lo que lxs demás hacen? ¿Tienes que combinar tu trabajo con otro para organizarte la economía? ¿Crees que algunas veces te instrumentalizan? ¿Cómo están tus ganas de trabajar en este ámbito? ¿Has pensado dejarlo, cambiar? ¿Cómo estás? Un encuentro que nace del deseo de proyectar y generar espacios para el pensamiento, el hacer y el futuro colectivo en nuestro ámbito, y se topa con la investigación que Lara Brown lleva a cabo acerca de las condiciones artísticas, laborales y afectivas a las que se expone un cuerpo en contextos escénicos y museísticos, activando piezas performativas, coreografías, como performer, bailarinx o maker. Lo hemos llamado Cuerpo de trabajo, Y lo empezamos a definir como un espacio donde preguntarnos dudas unxs a otras, con la intención de generar un lugar seguro y un primer movimiento-situación de otros que, con seguridad, se abrirán a lo largo de los próximos meses en torno a estas cuestiones. Siendo conscientes de que todxs formamos parte de la misma maquinaria, y advirtiendo del enigma que nos suscitan las otras partes, las que no somos nosotrxs, pensamos que quizás conociendo las condiciones, realidades, estados y preguntas de lxs otrxs, nuestras propuestas, deseos, energías, quejas, límites y demás cuestiones que atraviesan estos diálogos o negociaciones que se despliegan en el ámbito artístico, escénico y performativo, dejen espacio para todos los puntos de participación de esta maquinaria. La idea es estar mejor entre nosotrxs, empezar un recorrido en el que los aspectos que dejan ruido en nuestro hacer comiencen a disiparse, o hacer que no aparezcan porque nos adelantemos a su llegada. Al menos imaginar y practicar cómo sería eso; estar mejor, deshaciéndonos de las huellas de sabor amargo que, a veces, este trabajo nos deja en forma de experiencia. Nos proponemos a priori no pensar solamente en problemáticas -porque sabemos que existen, porque sabemos que emergerán en nuestras conversaciones- y sería precioso surfearlas juntxs. Puede que el objetivo no sea encontrar soluciones (al menos no pensamos en un camino así de directo, así de productivo) sino imaginar un camino propio de este encuentro que nos deje vibrando. Por ello no nos interesa tanto el enfrentamiento o el desafío. Imaginamos una posición más de estar al lado, un círculo gigante y un centro vacío que acoja estas preguntas y respuestas sin nombres ni apellidos.