29 - 30 Mayo 2021

Carne de Canción

El baile es mi oficio, la cosa que yo practico, donde aspiro a cierta maestría. Deseo la aparición de una forma en un cuerpo, bailo en la brecha de una u otra posibilidad. Me muevo entre la abundancia y la falta, con todo, la chicha y la ficción. Aprendo a sostenerse en la desestabilización. En el encuentro con la canción, me lanzo también a lo todavía no producido pero desde una lógica aún más distante. Una osada que hace como si sí supiera y lo consigue hacer. Como la ignorante de Ranciere, titilo entre el saber y el no saber colándome en ambos, mezcla cosas estando atenta a los afectos y su brújula es el placer contenido en el hacer. La danzante-cantante se vuelve audaz en su estudios de erudita ignorante, si la vida grita ella canta la canción de la fricción entre formas y las fuerzas, entre la carne y el significado, entrando en la potencia del tutti froti, clamando la urgencia por encontrar otras prácticas y otros modos de producir conocimiento, agrietar los estatus y disciplinas gracias a aquello que está al alcance de la mano, sosteniéndose en el juego y el placer.

En esta pieza pongo en crisis lugares centrales que salvaguardan el saber, la academia o universidad, que trabajan mayormente en la acumulación de datos, además de privilegiar el saber teórico frente al encarnado. Se necesitan prácticas que produzcan conocimiento desde lo lúdico y placentero; en mi caso me apropio de la disciplina musical e invento una serie de ejercicios caseros, amateurs o DIY que consigan aproximarme por un lado a la producción sonora y por otro a la generación de saberes. Éstos pasan por cantar temas de Whitney con letras de Ranciere, leer contratos de trabajo o convocatorias y sus clausulas legales cual canto gregoriano, musicar con un Casio una conferencia a tiempo real. Y si sí formas parte de una élite, como es el caso cuando te dedicas a la danza contemporánea, y encuentras placer en profundizar en un saber específico, hay otro ejercicio para invertir jerarquías de poder. Pasar de tocar a al dejarse tocar por de manera que se practique la simetría entre la escucha y la voluntad, entre el lenguaje y la carne y seguir poniendo en crisis ciertos roles, invirtiéndolos, desdibujando los límites.

Ficha artística

Damas de compañia intermitentes: Ana Buitrago, Amalia Fernandez.

Agradecimientos: David Montañes.

Con el apoyo de: La Caldera, CC Barceloneta, Colectivo RPM-MIT, Teatro Pradillo, C3A Andalucía y Centro Lorca.

LAILA TAFUR. Nací en Granada (1984), fui estudiante de intercambio del departamento de danza en La Universidad de Arte de Reykjavik y La Politécnica de Lisboa y finalmente me licencié en Coreografía en el Institut del Teatre de Barcelona. En 2017-18 cursé el Máster MPECV del Reina Sofía y la Universidad de Cuenca, donde comienza mi interés por la canción y la aproximación amateur a la producción de conocimiento. Esta investigación continúa en el PEI del MACBA desde hace un año, donde mi implicación con el pensamiento crítico ha crecido. Este estudio ha tomado el nombre de Carne de Canción haciendo convivir la aproximación amateur a la producción sonora, con el oficio de bailarina profesional en el que sí predomina la especialización y la aspiración a la maestría. Paralelamente y junto a Alba Rihe, con ayuda de TNT, CA2M y Graner, hemos fabricado Cobalto,  En solitario y muy de danza contemporánea existen: Mi Arma, un western flamenco; Susobras, el trabajo meta sobre la propia danza; y Monstruo, lo indecible lo inominable, lo abominable, indomesticable o salvaje. Con Masdanza, Certamen Coreográfico de Madrid, Graner, G.R.U.A, Sismograf Escena Poblenou, La Caldera, Barceloneta, Leal Lav, Espaço do Tempo, ADF, se han hecho estas tres piezas materialmente. También he trabajado para Xavier Le Roy, Janet Novas, Jerome Bel, Albert Quesada, Carmelo Fernandez, Lipi Hernandez, Vero Cendoya y Taiat Dansa.

Más sobre Laila Tafur en La Caldera

sábado 29 de mayo, a las 20h

domingo 30 de mayo, a las 13h

Duración 50 min.